Tuesday, March 28, 2006

Barata decepción

El día de ayer fue realmente expectante para todos aquéllos que pensamos que el hecho de que una organización mafiosa nos dé unas migajas a cambio de arrasar nuestro status de hombres (medianamente) libres es una pésima noticia. Me imaginaba un jefe de la oposición que, haciendo de honesto representante de una buena parte de los españoles (quizás sociológicamente la más amplia), transmitiera a Zapateen la opción de la ley para todos en la Constitución, la radical carencia de resultados del crimen, el amor a la libertad y a la verdad y el rotundo enfrentamiento con esa nueva o vieja manifestación de una ilimitada egolatría que es la ingeniería social. En todos los bitmedia (desterré ya los de papel y los hercianos) se recogió no sin cierta ansiedad la reunión en la Guarida prevista para hoy. ¿Qué podíamos esperar de ella? Pues, siendo optimistas y confiados, lo antedicho. Ah de los deseos...Seguramente la situación que arrastramos nos haga especialmente fantasiosos a los que la contemplamos con horror. La realidad nos pone en el sitio que a lo peor nos merecemos y da la medida de los individuos que nos gobiernan: oscila entre trileros y bobos.
No conozco personalmente a Zapateen. Quizás esa caída de ojos levante irrefrenables deseos infinitos de paz a sus interlocutores, pero imaginaba que el dirigente del único partido que nos representa más mal que bien estaría templado y encastado como requería la ocasión, pero da la sensación de que los fantasmas familiares han vuelto a revolotear por los impresionables y frágiles yermos del qué dirán. Una izquierda semejante a un ombligo insaciable, una derecha con síndrome de Estocolmo...
Seguramente sea hora de ir cuidando el jardín, como dijo Santiago de Mora, Marqués de Tamarón, en una lejana entrevista.

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